jueves, 22 de septiembre de 2011

Crecimiento económico e inestabilidad política

La crisis económica del centro capitalista mundial ha tenido efectos distintos sobre los países de América Latina. En Sur América el incremento de las exportaciones de materias primas a China han tenido un impacto favorable. Incluso, sobre la correlación política que ha visto un giro hacia la izquierda. En Centro América y el Caribe, así como México, la experiencia ha sido diferente. Su vínculo más estrecho con EEUU ha creado problemas en su crecimiento e, igualmente, en su estabilidad política.  El caso de Panamá es ambiguo. Por un lado, el Canal de Panamá ha sostenido un crecimiento espectacular de la economía nacional. Sin embargo, las políticas equivocadas de seguridad militar impuestas por EEUU incrementan la inestabilidad política y la criminalidad.
En Sur América la proyección de estabilidad política puede deberse, en primer lugar, a la transformación de la correlación de fuerzas sociales. El movimiento obrero organizado golpeado por las políticas neoliberales y las crisis económicas (del “tango”, “tequila”, etc.) fue, en parte, complementada por la reestructuración de las capas medias. Un porcentaje significativo de este sector, en búsqueda de cierta estabilidad, optó por apoyar las propuestas políticas de un modelo“social demócrata” diferente (PT, Justicialismo, Frente Amplio). Incluso, las capas medias se inclinaron, en muchos casos, a favor de los gobiernos populistas que surgían sin precedentes partidistas históricos (Socialismo del siglo XXI, MAS y Frente Sandinista).
En segundo lugar, surgió - como alternativa al estancamiento del comercio exterior con EEUU - la opción presentada por la creciente demanda comercial de China. La pérdida relativa de la relación con EEUU se puede analizar desde tres perspectivas diferentes: Primero, la industria norteamericana perdió su competitividad y disminuyó sus exportaciones a la región. Segundo, la falta de crecimiento de la planta industrial norteamericana disminuyó las importaciones de materias primas. América Latina era el proveedor más importante de estos rubros cuando EEUU tenía una manufactura pujante. Por último, la tecnología de punta que actualmente exporta EEUU favorece países donde existe una fuerza de trabajo más barata y disciplinada. Este es el caso de China y otros países del Lejano Oriente.
En cambio, el comercio con China se ha disparado. En pocos años el país oriental se convirtió en el segundo socio comercial de la región, tanto visto desde la perspectiva de las exportaciones latinoamericanas (materias primas) como las importaciones (manufacturas). En 2000, el comercio entre América Latina y China alcanzaba los 13 mil millones de dólares. A principios de la segunda década del presente siglo llegará a 150 mil millones de dólares. La región se ha transformado en un importante proveedor de productos primarios a China, suministrando más del 60 por ciento de las importaciones chinas de soja (principalmente de Brasil y Argentina), un 80 por ciento de harina de pescado (de Perú y Chile), cerca del 69 por ciento de los despojos de aves troceados (Argentina y Brasil) y un 45 por ciento de vinos y uvas (Chile).
En algunos países de Sur América el cambio significó un enfrentamiento político con EEUU. La nueva correlación de fuerzas en países como Venezuela, Bolivia y Ecuador produjo un choque con los intereses tradicionales de EEUU en esos países. Al mismo tiempo, la nueva correlación de fuerzas produjo gobiernos más independientes en Brasil. Argentina, Uruguay e, incluso, Paraguay. Estos siete países tienen gobiernos que le dan sentido a la etiqueta de “giro hacia la izquierda”. Para administrar estos cambios políticos – producto de la nueva correlación de fuerzas – llegaron al poder partidos políticos asociados con posiciones de izquierda. Las imágenes, los discursos y la historia de los nuevos partidos y sus líderes se asocian con los símbolos de las luchas populares del siglo XX: movilizaciones populares, intervención del Estado y socialismo.
En los casos de Chile, Colombia y Perú la situación se encuentra aún borrosa aunque pueden darse cambios a corto plazo como consecuencia de la nueva correlación de fuerzas. En el caso de Chile, la “izquierda” dentro de la llamada Concertación que (1991-2010), se distanció de los discursos de la izquierda del siglo XX. Adoptó una imagen globalizada, flexible y subordinada al “Consenso de Washington”. En Colombia, la intervención directa militar de EEUU evitó que se llegaran a pactos entre las nuevas fuerzas sociales que emergen al calor de una guerra civil. Todo indica, sin embargo, que en el caso de la patria de Santander su dependencia económica y militar frente a EEUU sigue siendo dominante. En el caso de Perú, aún está por verse si se estabiliza una nueva correlación de fuerzas. La triangulación entre Brasil, EEUU, China puede beneficiar a Perú.
Los nuevos gobiernos de “izquierda” de América del Sur han logrado desarrollar programas sociales que alivian las contradicciones que surgen como consecuencia de la falta de políticas de desarrollo en sus respectivos países. Una porción de los excedentes extraordinarios recabados del creciente comercio con China, se destina a paliar la falta de participación en los procesos de producción de los trabajadores. En algunos casos son administrados por nuevas organizaciones políticas, en otros por organizaciones con historia y bases consolidadas. Paraguay y Perú se dirigen hacia un camino autónomo. Chile y Colombia negocian entre las diferentes clases sociales la salida más adecuada.
Panamá, 22 de septiembre de 2011.

jueves, 15 de septiembre de 2011

El Canal de Panamá y la coyuntura

Las diferentes expresiones políticas, económicas y sociales de Panamá tienden a ser influenciadas de una u otra manera por el Canal de Panamá. Sin duda, el buen manejo del Canal, y de nuestra posición geográfica, incide sobre la integridad de la vida nacional. La vía acuática, desde la fundación de la República, hace más de un siglo, ha ocupado un lugar central en la vida de todos los panameños. Pronto habrá un cambio de administrador de la Autoridad del Canal de Panamá (ACP) que preocupa a muchos. Desde principios del siglo XXI la contribución económica del Canal al erario público se ha multiplicado varias veces. A su vez, los sectores dominantes continúan depredando la cuenca poniendo en peligro el tránsito de barcos.

Noticias recientes destacan el conflicto entre la ACP y las autoridades de la Alcaldía capitalina, así como con la Autoridad Nacional del Ambiente (ANAM), por la autorización de permisos de poca transparencia a empresas que quieren impulsar proyectos urbanos mal concebidos. Igualmente, el gobierno está a punto de quitarle a la ANAM los terrenos donde estaban los polígonos de tiro que usaban las fuerzas armadas de EEUU – de triste recuerdo -  y entregarlas a la Policía Nacional. ¿Tendrá el gobierno la idea de convertir a los polígonos nuevamente en zonas de bombardeos y prácticas militares? Los polígonos están a un costado de las nuevas esclusas que se están construyendo.
La falta de un plan de desarrollo nacional por parte de los gobernantes se percibe también en la ausencia de debates en torno al futuro del Canal y sobre la declinación de los tránsitos de barcos y la resultante disminución de carga y peajes. Por primera vez en varios años, la tasa de crecimiento de las entradas por concepto de peajes disminuyó en junio del presente año, según cifras dadas a conocer por la Contraloría General de la República. La carga que pasó por el Canal en el mes de junio fue menor al mismo período del año pasado.
La razón que mejor explica esta situación es la pérdida de dinamismo en el comercio entre EEUU y la República Popular China. La recesión que afecta a la economía de EEUU le impide mantener su ritmo de importaciones de China. Panamá tiene que estudiar esta situación con mucho cuidado para determinar cual es la mejor política para enfrentar los efectos de la crisis global sobre la vía acuática. Si el comercio entre los dos gigantes disminuye afectará el Canal, las instalaciones portuarias y la Zona Libre de Colón.
El movimiento portuario experimentó una reducción relativa comparada con el año pasado. Una disminución de este tipo puede afectar a las otras áreas donde los financistas especuladores (nacionales y extranjeros) han hecho fuertes inversiones endeudando al país. Un frenazo de los tránsitos por el Canal podría traer consecuencias imprevistas para la economía de servicios de Panamá. Además, una percepción negativa de la situación puede asustar a los inversionistas extranjeros (tanto los legítimos como los de dudosa reputación).
La ACP enfrenta en estos momentos dos frentes conflictivos en el campo laboral. Uno enfrenta a los trabajadores que construyen las obras de ampliación del Canal y un consorcio empresarial internacional. La otra se encuentra dentro de la misma estructura sindical de la Autoridad del Canal.
Los trabajadores se quejan que las autoridades de la ACP ignoran a los representantes sindicales y negocian con un personaje que se hace pasar por sindicalista. Un comunicado de la Central Nacional de Trabajadores de Panamá (CNTP) denunció que la “Representación Exclusiva (de los trabajadores) está siendo afectada por la conducta poco ética de un señor Gabriel Ayú Prado. Mediante supuestas maniobras fraudulentas en asociación con otras personas usurparon la dirección del sindicato International Brotherhood of Electrical Workers IBEW, Local 397. Incluso, hubo retenciones irregulares de fondos de las cuotas de los trabajadores de la IBEW... (Las cuotas) aún no han sido pagadas pese a la existencia de una decisión de la Junta de Relaciones Laborales de la ACP”. La ACP tiene 12 sindicatos, heredados de los tiempos de la Comisión del Canal.
Igualmente, los trabajadores contratados por el Grupo Unidos por el Canal (GUPC) - integrada por la  española Sacyr Valle Hermoso, la italiana Impregilo, la belga Jan de Nul y la Constructora Urbana S.A. (CUSA) de Panamá - acusan a la empresa de abuso de autoridad y de extender la jornada de trabajo. El año pasado la empresa puso en peligro la vida de varios obreros. El consorcio internacional tiene un plazo hasta 2014 para dejar instaladas y funcionando las dos nuevas esclusas que le servirán a los barcos post-Panamax (hasta 160 mil toneladas de desplazamiento).
Mientras que el gobierno nacional está inmerso en sus asuntos de sucesión presidencial, el resto del país tiene que velar por sus intereses sin tener a la cabeza a quienes fueron elegidos para ese propósito. En esta coyuntura – apenas una década después de la entrega a Panamá de la administración del Canal – hay que proteger la cuenca, hay que asegurar los ingresos y, sobre todo, hay que respetar a los trabajadores panameños que laboran 365 días al año en esa institución de importancia estratégica para el país.
Panamá, 15 de septiembre de 2011.

jueves, 8 de septiembre de 2011

Escenario de insurgencia en Panamá

A fines del mes pasado, las organizaciones del pueblo kuna protestaron por la muerte injustificada de un joven a manos de miembros del Servicio Nacional de Fronteras (SENAFRONT). Según un comunicado de la Organización de Resistencia Guna (ORGUN), del 20 de agosto de 2011, Benigno González fue agredido físicamente – causándole la muerte – por agentes del Servicio Nacional de Fronteras (SENAFRONT) en la comunidad de Narganá.
ORGUN dice que “el  joven del caso aludido, se encontraba en estado de embriaguez y al resistir el arresto, unidades del SENAFRONT inmediatamente le asestan golpes contundentes… Al caer al suelo recibe otros múltiples golpes y patadas, todo lo cual lo dejan mal herido e inconsciente… Seguidamente  fue esposado  con las manos colocadas tras sus espaldas y levantado por la estrecha cadena de las esposas… (Con) las coyunturas de los brazos dislocadas fue conducido al cuartel de la policía por las unidades del SENAFRONT para luego llevarlo al centro de salud de la comunidad”. Obviamente, pareciera que estos agentes no tienen formación ni entrenamiento policíaco ya que no respetaron los derechos humanos del joven Benigno González.
Todo indica que la formación militar que reciben los agentes de SENAFRONT no les habilita para servir de guardianes del orden comunitario. Todos queremos vivir en paz y tranquilidad y esperamos que la Policía Nacional sea el garante de esos derechos. Pero no puede ser a costilla de la vida humana.
El comunicado de la organización kuna señala que una vez Benigno González está en el “centro de salud, la médica de la comunidad al percatarse de la situación del paciente, decide inyectarle un suero para calmarle el dolor… Su esposa que lo acompañaba interviene para tratar de impedir que se le ponga la inyección al padecer él de ataques cardíacos. Posteriormente el joven muere de un ataque cardíaco”.
SENAFRONT también tiene responsabilidades en la provincia de Darién y en la frontera entre Panamá y Costa Rica. La militarización de este cuerpo no le da derecho alguno de maltratar a la población. Muy por el contrario, si están en esos lugares es por alguna razón que debe justificarse. Sin duda no es para atacar y someter a la población al terror de su fuerza desproporcionada.
La organización kuna también denuncia en su comunicado “que la policía no intervino para poner orden y paz en la comunidad…Fue el SENAFRONT, una fuerza   militar de élite entrenada supuestamente contra el  narcotráfico y una insurgencia armada”. Los kunas señalan que la “brutal acción pone nuevamente de manifiesto el racismo y la intolerancia de la formación que reciben las unidades del SENAFRONT contra los comuneros de la Comarca Guna Yala”. Recuerdan que fue “de ésta manera que se provocó el levantamiento armado del pueblo kuna en 1925”.
Desde que los últimos dos gobiernos panameños pactaron con EEUU la instalación de fuerzas militarizadas a lo largo de las costas y las fronteras de Panamá hemos planteado lo peligroso y erróneo que es esta política. El ministro de Seguridad Pública ya ha indicado que los lugareños que no cooperan con los militares son enemigos del país y pueden ser objeto de expulsión, reclusión o represión. En la actualidad, esta situación se experimenta en áreas relativamente alejadas de los centros urbanos. Mañana los militares pueden comenzar a realizar operaciones en la capital y en las principales ciudades del país.
Lo que es aún más peligroso es que estos comandos militarizados no se encuentran bajo las órdenes de panameños. No acatan los intereses nacionales y trabajan en función de una estrategia global norteamericana. EEUU ha inventado un escenario de insurgencia en Panamá. Considera que para derrotar a la insurgencia es “vital” evitar la creación de nuevos insurgentes “cueste lo que cueste”. Esto se logra a través de las Operaciones de Contra Insurgencia - Coin – que incluyen programas permanentes de asistencia, ventas de equipos militares, entrenamiento y educación militar.
Según sus instructivos, los comandantes norteamericanos de las unidades asesoras deben “medir y evaluar” a las fuerzas de seguridad panameñas y trabajar muy cerca con ellas para aquilatar su calidad. Luego de esa evaluación, los planificadores desarrollarán programas y objetivos de corto, mediano y largo plazo. Un resultado de ese ejercicio es determinar “si algunas de esas fuerzas armadas son tan disfuncionales o corruptas que deben desmantelarse en lugar de ser rehabilitadas”. Incluso, los norteamericanos anticipan que, en algunos casos, los comandantes necesitarán reemplazar a algunos líderes de la nación anfitriona antes de que sus unidades sean totalmente funcionales.
El más reciente manual sobre táctica contrainsurgente, que estudian los jóvenes reclutas panameños en EEUU, apunta hacia la nueva estrategia regional de ese país. En la actualidad, para efectos de sus ejercicios de contrainsurgencia EEUU reúne al narcotráfico, el terrorismo y la guerrilla bajo el mismo concepto de insurgencia.
En esta mezcla explosiva también incluyen a los indígenas, campesinos y, quizás, en el futuro a los trabajadores. Benigno González fue una de las primeras víctimas. ¿Cuándo nos daremos cuenta del monstruo que estamos creando para cambiar esta política antes de que sea muy tarde?
Panamá, 7 de septiembre de 2011.

jueves, 1 de septiembre de 2011

Martinelli echa toda la carne al asador

La separación del presidente del Partido Panameñista y vicepresidente de la República, Juan C. Varela, como Canciller de la República crea una crisis de proporciones cuyo desenlace puede ser catastrófico. ¿Estará el presidente Ricardo Martinelli sobreestimado su mano? El Partido Panameñista estaba avisado desde hace varios meses. El presidente Ricardo Martinelli esperaba el momento más oportuno para dar su golpe. ¿A quién favorecerá a corto plazo este rompimiento? El presidente Martinelli tiene el impulso a su favor, pero cualquier piedra en el camino lo puede descarrilar facilmente.
La dirección política que el actual gobierno le ha dado al país en los últimos dos años ha generado nuevas contradicciones que ponen en peligro la estabilidad económica del proyecto de acumulación promovida desde la  invasión militar norteamericana de 1989. El presidente Martinelli no sólo ha arremetido contra los sectores populares - trabajadores organizados, comunidades y barriadas, agricultores, campesinos y pueblos indígenas - también se empecina en desplazar del círculo de poder a fracciones de la tradicional clase dominante.
La guerra de clases declarada por Martinelli contra los sectores populares en 2009, se ha extendido a un enfrentamiento con los empresarios vinculados a la producción agropecuaria y manufacturera. Igualmente, el gobierno “empresarial” ha puesto en la mira a inversionistas que no se acoplan al modelo especulador. La víctima más importante fue su propio vicepresidente contra quien invertirá los recursos necesarios para desarmar su candidatura presidencial en las elecciones de 2014.
Las maniobras de Martinelli produjeron daños colaterales en el PRD, partido de oposición, que reclama para sí el discurso torrijista. Los capitales más poderosos (y tradicionales) se han tomado el PRD pero aún no encuentran la manija para salir de su crisis de credibilidad. Las contradicciones afloran con regularidad en las relaciones con el gobierno, en la Asamblea de Diputados y en el propio seno del partido.
El presidente Martinelli ha mostrado sus intenciones de ir a la reelección, a pesar de que la Constitución Política lo prohíbe. Pronto tendrá los 36 diputados que necesita para formar una mayoría absoluta en la Asamblea Nacional. También quiere nombrar 5 magistrados nuevos en la Corte Suprema de Justicia en enero de 2012 que le daría una cómoda mayoría. Martinelli ha mencionado a sus delfines, pero es muy probable que sólo esté pensando en su propia persona.
El proyecto oficial de la “segunda vuelta” parece ser un globo de prueba para medir la “temperatura política”. La actual correlación de fuerzas le daría a cada uno de los tres partidos “grandes” un tercio del electorado en 2014. Martinelli calcula que si es derrotado en la primera vuelta, tiene los votos del contrincante que llega tercero para ganar en la “segunda vuelta”.
El debate sobre la “segunda vuelta” en la Asamblea de Diputados fue ganado por Martinelli con los votos del PRD y la oposición cerrada del Partido Panameñista, del vicepresidente Varela. El gran capital refugiado en el partido fundado por Omar Torrijos en 1978 está consciente de este dilema y espera que el tiempo juegue a su favor.
El presidente Martinelli continúa cometiendo errores en todas las esferas de su gobierno y los escándalos de corrupción son denunciados casi a diario en los medios de comunicación. La militarización del país se acelera a un paso que supera los peores pronósticos. La semana pasada se anunció la construcción de una base militar en la comunidad de Antón, vecina del futuro aeropuerto internacional de Río Hato. En ese lugar EEUU construyó una base militar durante la segunda guerra mundial.
En el marco de los “negocios” de la gestión gubernamental, la popularidad del presidente Martinelli, según las encuestas, fluctúa entre 36 por ciento (IPSUS) y el 63 por ciento (D&N). Indiferente, el CD inscribió 80 mil nuevos adherentes el fin de semana pasado. Sin embargo, el pueblo no confía en los ministros y colaboradores del gobierno.  
Una crisis de los tres partidos políticos vinculados a los grandes millonarios  panameños (Martinelli, Varela y los muchos del PRD) y a los intereses norteamericanos, puede ser el detonante para que aparezcan alternativas políticas que se encuentran a la izquierda del actual espectro electoral. Hay sectores populares que están apostando a convertirse en una oposición electoral viable después de muchos años de ocupar posiciones marginales.
Hace pocos meses el movimiento social Frenadeso lanzó el Frente Amplio por la Democracia (FAD) con el propósito de inscribirlo como partido para presentarse en las elecciones de 2014. El Partido Alternativa Popular (PAP) se está reestructurando para fortalecer sus bases. Por su lado, Juan Jované  no ha abandonado su candidatura de libre postulación. Las opciones plantean una lucha larga y difícil contra una estructura política monopolizada por empresarios, con una tradición de muchas décadas y que han recurrido siempre a las medidas de fuerza para contener las propuestas políticas populares.
Martinelli, sin embargo, con su estilo abierto y arrogante de hacer política corrupta, está creando las condiciones para abrirle al pueblo una ventana para legitimar una propuesta electoral propia.
Panamá, 1º de septiembre de 2011.

viernes, 26 de agosto de 2011

Las humanidades están vivas

Decenas de miles de libros comenzaron a exhibirse en un monumental despliegue de arte y cultura llamado VIIa Feria del Libro, en el centro de convenciones de Atlapa, en la ciudad de Panamá. Es un espectáculo que captura la imaginación de cualquier persona que se acerque a la feria. En cualquier momento del día o de la noche hay miles de personas, especialmente niños y jóvenes, que se dejan rodear por los libros, las conferencias y los debates en torno al futuro del país.

La Feria del Libro que tiene una corta tradición, algo más de 10 años, saca a los panameños de la capital de su rutina y los lleva a compartir el pensamiento universal, les entrega la posibilidad de ver otra realidad y de reiterar ese anhelo que todos llevamos adentro: otro mundo es posible. Mientras que la mayoría de los diarios, la radio y la televisión nos bombardean con sus crónicas repetitivas, sin imaginación, la Feria del Libro nos dice todo lo contrario. La Feria del Libro contrasta con los colegios del país sin bibliotecas, con docentes que pelean todos los días con las autoridades para darle un poco más de cultura a sus niños y jóvenes. Panamá es un país de comunidades que no tienen libros, que no liberan a los niños para que puedan rodearse de nuevos conocimientos o aventuras en el mundo que se imaginan que es justo. Todos observamos como las comunidades son secuestradas por un mercantilismo total donde desaparece la conversación entre vecinos, los campos de juego son vendidos solapadamente  y el intercambio de revistas entre los niños ya no existe. Incluso, desapareció el siempre presente pueblerino “Parque de los Aburridos”.
Las humanidades están dando una pelea de vida y muerte contra los elementos desencajados (disembeded) de la sociedad, quienes creen que la vida se reduce a acumular dinero y poder. Los llamados neoliberales miden lo bueno sólo en términos del producto interno bruto o de una transacción que arroje ganancias. La especulación, el “juega vivo” y el robo se confunden en una macabra danza que empobrece cada día más panameños.
En medio de la crisis hay esperanza. Es lo último que se pierde, incluso en Panamá. La Feria del Libro es una señal de que Panamá puede salir de ese profundo hueco en que ha caído. La presencia de tantos libros - y los jóvenes que quieren leer - es un indicio que más temprano que tarde la sociedad panameña “encaje” a sus financistas y los ponga a trabajar en beneficio del país que incluya a todos.
La Feria del Libro me hace sentirme optimista. Más aún, me siento identificado ya que precisamente en el día de hoy, jueves, se presentarán un conjunto excepcional de colegas de la Universidad de Panamá, de la Facultad de Humanidades, hogar de Octavio Méndez Pereira, Elsie Alvarado y Ricaurte Soler. Una decena de profesores de la Facultad de Humanidades presentarán sus obras y serán objeto de críticas en conferencias, mesas redondas y conversatorios.
La jornada humanística se inaugura en el marco de la Cátedra “Juan Bosh” con la participación de Alfredo Figueroa e Iván Quintero, ambos sociólogos, Edilcia Agudo, historiadora y Margarita Vásquez, profesora de Español.
En la tarde, el profesor de Sociología, Gerardo Maloney será el moderador de una mesa sobre “Literatura y etnia negra” donde los autores tendrán oportunidad de hacer gala de la producción nacional. Enseguida, el profesor Arístides Martínez Ortega dictará una conferencia sobre “La sombra y la luz en la obra de Pablo Neruda”. La presentación estará a cargo de la profesora Berna de Burell. Chito Martínez tiene una larga trayectoria literaria con varias obras a su crédito. La noche culmina con la presentación del Ensayo Premio Ricardo Miró, “Memorias e imaginarios de identidad y raza en Panamá. Siglos XIX y XX”,  de la profesora de Historia, Patricia Pizzurno. La presentación estará a cargo del profesor Figueroa N.
La fiesta de humanidades continúa el sábado con la conferencia sobre “100 años sin Tolstoi” de la profesora Irina de Ardila. Esta actividad es seguida por una mesa redonda sobre el “Erotsmo en la literatura” donde participará la profesora de Filosofía, Ela Urriola. Ese mismo día, la profesora Margarita Vásquez tendrá dos intervenciones. Primero, en la presentación de la reedición del “Diccionario de Español en Panamá” y, después, en la presentación de la narrativa del maestro Juan Bosh.
Son ocho encuentros fuertes con nuestra realidad que provocarán debates y desacuerdos. Pero también permitirá a los panameños pensantes llegar a las síntesis necesarias para orientar al país en la dirección correcta. Sé que no me corresponde extender invitaciones, pero sería recomendable que el presidente Ricardo Martinelli, en compañía de su gabinete y otros colaboradores, asistiera a las sesiones donde se intercambiarán ideas y se harán críticas oportunas sobre nuestra realidad. Con motivo de los acontecimientos recientes – de errores que lastiman a las familias afectadas e impactan nuestra auto-estima -  nuestros líderes políticos tienen que aprender a hacerse las autocríticas. Para ello hay que cultivarse.
Los panameños iremos a la VII Feria del Libro y sí sería muy grato ver llegar a quienes dicen dirigir o querer dirigir el país. Significa que se podría comenzar a realizar las evaluaciones y correcciones antes de lo esperado. No puedo terminar sin agregar que el viernes, se presentará el joven filósofo, Mario García Hudson, también producto de la Facultad de Humanidades, quien deleitará al publico con una presentación “En los cien años del Chino Hassan, imágenes y música”.
Las humanidades están vivas y domarán al tsunami del neoliberalismo sin permitirle que arrastre el país al abismo.
Panamá, 25 de agosto de 2011.

jueves, 18 de agosto de 2011

La turbulencia sacude al mundo

Giovanni Arrighi, sociólogo italiano, anunció un período de turbulencia que transformaría el mundo tal como lo conocemos en la actualidad. Sin duda, hemos entrado en esa fase de cambios. La atención mediática de la guerra de clases, en la actual coyuntura del sistema capitalista mundial, se centró en la crisis de poder en EEUU. El enfrentamiento de Republicanos y Demócratas en el Congreso, y entre éste y el presidente Obama, es un aperitivo a las peleas que se avecinan para determinar cómo se distribuirá la enorme riqueza acumulada por el sistema capitalista. Por un lado, los capitalistas financistas e industriales, por el otro, los trabajadores y la población en general.
El mundo capitalista tal como lo hemos conocido, en poco más de medio siglo, está cambiando y no se sabe en qué dirección. Los enfrentamientos políticos en Washington son una muestra del pugilato que se está dando a los niveles más altos del gran capital. Esa guerra es consecuencia de y, a su vez, impacta las relaciones sociales a escala mundial. La llamada “primavera” árabe, los movimientos de cientos de miles de “indignaos” en Europa, las protestas de los desposeídos en EEUU son señales claras de un nuevo escenario que se está formando.
En la región del norte de América latina la violencia se ha apoderado de las relaciones políticas bajo un manto de drogas y creciente armamentismo. Todo indica que los tratados de libre comercio que une a esos países con EEUU no les permiten buscar una vía de escape. En Sur América se acaba de crear la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur) que pretende resistir los embates de los cambios que anuncia la crisis capitalista global. La mayoría de los países del sur son agro-minero exportadores, clientes de la creciente economía china, con superávits significativos. Sin embargo, el problema de fondo es político. Esos países pueden tener llenas sus cuentas de ahorros – en esta coyuntura de cambios - pero si siguen políticas como la chilena tendrán el pueblo protestando en las calles.
El premio Nobel de la Paz, Adolfo Pérez Esquivel, lo dijo en las puertas donde los ministros de UNASUR se reunían: Si no dejan entrar al pueblo a las deliberaciones de los gobiernos, los financistas llevarán al fracaso las (¿buenas?) intenciones de sus más preclaros líderes.
El llamado “techo” de la deuda gubernamental de EEUU pareció estar en el meollo del enfrentamiento entre los dos grandes contrincantes del capital mundial. Después de un espectáculo mediático, el Congreso autorizó a Obama a incrementar el techo del endeudamiento a 14 millones de millones de dólares. Los cortes presupuestarios afectarán a los más necesitados de servicios de salud, seguridad social y educación.
El sector financiero atrincherado en Wall Street salió victorioso. El único que protestó fue China, preocupada porque siente que EEUU ya perdió el control de sus finanzas y que pronto su sistema económico colapsará dejando a China a medio camino en su ascenso como potencia mundial. (Además, China tiene en sus manos 1.4 millones de millones de dólares en deuda que se esfumarían).
Las bolsas de valores (con la de Nueva York a la cabeza) colapsaron nuevamente provocando “pánico”. Pero, los inversionistas, en vez de orientarse hacia las empresas más solventes, corrieron a comprar bonos del Tesoro de EEUU. El Estado norteamericano sigue siendo la fortaleza del capital internacional. La corrida que se produjo en todas las bolsas el lunes, 8 de agosto, destruyó de un solo plumazo 2 millones de millones de dólares en activos económicos creando caos en los hogares de trabajadores, en las pequeñas empresas de los trabajadores ahorristas y en las entidades públicas de EEUU y Europa occidental.
Según los clásicos de la economía, y los neoclásicos actuales, las pérdidas de millones de empleos son daños “colaterales”, producto de la naturaleza del capitalismo.
Schumpeter lo llamaba “crecimiento destructivo”. Es decir, para crear nueva riquezas hay que destruir las riquezas viejas, inútiles.
En el marco del frenesí político de la capital norteamericana, la Contraloría legislativa de EEUU (GAO) reveló que la Reserva Federal (Banco Central) había distribuido 16 millones de millones (trillones) de dólares a un grupo de bancos domésticos y extranjeros en un plazo de poco más de 2 años. Los directores de la “Fed” incluso le mintieron al Congreso para evitar que se hiciera la auditoria. El supuesto préstamo (no se sabe si será pagado) es superior al producto interno bruto (PIB) de EEUU y de la deuda de ese país.
Los bancos (sindicatos de capitalistas) más beneficiados fueron el Citigroup con $2.5 trilliones ($2,500,000,000,000), el Morgan Stanley con $2.0 trillones, el Merrill Lynch con $1.9 trillones, el Bank of America con $1.3 trillones y el Barclays PLC con $868 mil millones.
No cabe duda que quienes están ganando la guerra en medio de la actual crisis son los grandes financistas. La desposesión salvaje de los trabajadores, sin embargo, puede ser sólo un triunfo pírrico. La turbulencia sacude a todos pueblos del mundo. Europa arde, EEUU se prepara para una dura campaña política, la violencia campea al sur del río Grande y los países de Sur América tratan de sacarse la camisa de fuerza neoliberal.
Panamá, 18 de agosto de 2011.

jueves, 11 de agosto de 2011

Crisis mundial y economía panameña

En medio de la amenaza de una “doble recesión” económica” (double dip) mundial, la economía panameña sigue flotando sobre una ola inmensa generada por la especulación y el comercio marítimo internacional que utiliza la infraestructura que tiene el país, gracias a su posición geográfica privilegiada: El Canal de Panamá, las facilidades portuarias y la Zona Libre de Colón. Entre las actividades especulativas, están a la vista la burbuja inmobiliaria, que representa una inversión que supera los 2 mil millones anuales, y los negocios de los expatriados voluntarios de los países vecinos y EEUU. Entre las actividades poco transparentes, están los negocios financieros que realizan las grandes empresas bancarias internacionales en el país. El sector más próspero, según las agencias especializadas norteamericanas, se relaciona con el tráfico de drogas ilícitas, el tráfico humano y los juegos al azar. Arroja miles de millones de dólares en ganancias que sólo aparecen en las cuentas nacionales una vez “lavados” en el mercado local.

Los servicios que presta Panamá a las actividades financieras internacionales no generan empleos ni contribuyen al desarrollo económico nacional (no tienen efectos “multiplicadores”). Las actividades vinculadas al comercio marítimo y a los servicios portuarios tampoco contribuyen al desarrollo del país en forma espontánea. Para que estas actividades impulsen la economía del país, los gobiernos elegidos por los panameños, tienen que diseñar programas y, sobretodo, planes que orienten las inversiones hacia el sector industrial, agroindustrial y agropecuario. Estos tienen que ser complementados con planes de inversión social y de infraestructura como educación, salud, vivienda y obras públicas. Nada de esto se está haciendo.
No existe un plan de desarrollo nacional. El gobierno de Martín Torrijos prometió preparar ese Plan una vez que se aprobara, en un referéndum, el proyecto de ampliación del Canal de Panamá. Palabras huecas que se disolvieron en las aguas de la inmensa ola especulativa. El actual presidente Ricardo Martinelli presentó un Plan de Inversiones que comprometió al país a recaudar 13 mil millones de dólares en cuatro años para contribuir a la burbuja inmobiliaria y a la especulación. El nivel de endeudamiento del gobierno se disparó en sólo dos años en un 20 por ciento llegando a superar los 11 mil millones de dólares. Se calcula que en 2014 la deuda alcanzará los 14 mil millones al ritmo que impone el gobierno.
Los actuales gobernantes se lavarán las manos cuando llegue el momento de enfrentar los pagos de las deudas contraídas en este período. En 2014 se calcula que terminen las obras de ampliación del Canal, a un costo de 5.25 mil millones de dólares. Los nuevos “vicepresidentes” de la Autoridad del Canal (ACP) apuestan al aumento de los ingresos por peajes con el nuevo juego de esclusas. ¿Qué ocurrirá con el resto de la economía de servicios que sostiene al país?
Por un lado, la burbuja inmobiliaria estallará o se desinflará. Ambas opciones alejará a los especuladores tanto legales como ilícitos. Los dólares que circulan en los bancos y en las calles disminuirán creando lo que se llama una recesión. Es decir, la economía especulativa verá sus tasas de crecimiento anual disminuir del 10 por ciento actual a cerca del cero por ciento. La preocupación de los gobiernos será como pagar la deuda adquirida y tranquilizar a los sectores sociales que no podrán continuar importando mercancías – especialmente alimentos – al ritmo de los últimos años. ¿Quién se preocupará de la quiebra de las instituciones sociales del país, en esta situación?
Por el otro, hay fuertes indicios que el factor China tiende a tomar una nueva forma. Con motivo de la crisis del euro y la incapacidad política norteamericana de resolver su problema de la deuda, los mercados especulativos (las “bolsas” de valores) se desplomaron esta semana. Los efectos fueron globales, afectando especialmente a los planes económicos chinos. Los especialistas hablan de una segunda recesión (“double dip”) catastrófica.
El brazo industrial chino – que crece a una tasa anual cercana al 10 por ciento desde la década de 1990 – sostiene a las empresas endeudadas norteamericanas (US$14.3 millones de millones) y también a los superávit de las economías agro-minero exportadoras de Sur América. La economía panameña, que depende de la dinámica del transporte marítimo comercial mundial, se verá muy golpeada si el factor China desaparece de la ecuación que mantiene con EEUU y Sur América.
Mientras que hace 20 años China no era un factor en los cálculos del tráfico que pasaba por el Canal de Panamá, en la actualidad es el segundo usuario más importante del mundo, detrás de EEUU. La ACP proyecta un crecimiento constante del comercio marítimo mundial en los próximos 20 años (2030) lo que le permitiría al país recuperar su inversión en la ampliación de la vía acuática. Si estos cálculos son meras especulaciones, Panamá tendrá que prepararse para una recesión profunda.
El ministro de Economía de Panamá anunció un plan para crear un fidecomiso con los ingresos por peajes del Canal una vez terminada la obra de ampliación. Todo indica que será muy poco, muy tarde. Lo que necesita el país es una política económica que desarrolle un plan dirigido a recuperar la capacidad productiva del país (en el campo y en la ciudad), creando empleo y oportunidades de trabajo para todos los panameños.
Panamá, 11 de agosto de 2011.